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  • Un Buscador de Dios

    Un Buscador de Dios

    «Uno que busca a Dios, es aquel individuo cuyo anhelo por Dios nunca queda satisfecho. ¿Realmente quieres conocer a Dios? Realmente quieres conocerle más íntimamente cada día…Descubre lo que significa realmente ser un seguidor de Jesucristo, uno que anhela por más de su presencia»

    Job era un buscador de Dios. Dijo: «¡Oh, si supiera dónde puedo encontrarlo!». David lo era; dijo: «Mi alma te sigue con ahínco». Pablo también lo era: «Para conocerlo….» Los caminos apasionados de los buscadores de Dios se pueden rastrear a través de las páginas de la historia, desde Moisés el tartamudo, David el cantante y Pablo el predicador itinerante, hasta personajes contemporáneos como A.W. Tozer, Leonard Ravenhill e innumerables otros que comparten un vínculo común: un hambre insaciable por conocer a su Señor. Se trata de personas que, por su incansable y apasionada búsqueda de Cristo, a menudo parecen tontas a los ojos de los demás. Sin embargo, habiendo probado su bondad y vislumbrado lo invisible, no podían estar satisfechos con nada menos.

    Tommy Tenney
  • ¡Quién dijo miedo!

    ¡Quién dijo miedo!

    “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” 2 Timoteo 1:7

    Vivimos en una nación llena de ansiedad. Cuando las personas están ansiosas, generalmente es porque no saben qué va a pasar y hay una sensación de incertidumbre. De hecho, la ansiedad suele entenderse como miedo sin una causa evidente.

    En el Sermón del Monte, Jesús nos amonestó a no preocuparnos por el mañana y a no acumular tesoros en esta tierra. Es una cuestión de confianza. Si Dios cuidará de las aves del cielo y de los lirios del campo, ¿cuánto más cuidará de nosotros? Por eso se nos anima a buscar primero el Reino de Dios.

    Un objeto de miedo es siempre potente y presente

    A diferencia de la ansiedad, el miedo siempre tiene un objeto. La gente teme algo conocido. Podemos temer a las alturas, al fuego, a los espacios pequeños, a los viajes en avión o a cosas que nos amenacen. Para que un objeto de miedo sea legítimo debe tener dos atributos: debe ser potente además de presente. Por ejemplo, tengo un miedo saludable a las serpientes. Sin embargo, mientras estoy sentado aquí escribiendo esto, no siento ese miedo en absoluto. La razón, por supuesto, es que no hay serpientes presentes. Pero si abrieras la puerta de mi estudio y me arrojaras uno a los pies, mi índice de miedo pasaría de 0 a 10 inmediatamente. ¡Esa serpiente estaría presente y sería potente! Supongamos, sin embargo, que arrojaras una serpiente muerta a mis pies. Bueno, siempre que estuviera seguro de que estaba muerto, no sentiría ningún miedo. Aunque estuviera presente, no sería potente. Para resolver el miedo en tu vida, debes eliminar la presencia del objeto del miedo o su potencia.

    Sin miedo al hombre

    El miedo es un poderoso controlador que nos obliga a hacer lo que es irresponsable o destructivo. Dos objetos de temor comunes en nuestras vidas son el hombre y la muerte, pero la Biblia nos dice que no temamos a ninguno de los dos.

    En Mateo 10:28 leemos: “No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”.

    El hombre no es un objeto de temor legítimo para un cristiano. Muchas veces dejamos que la gente nos intimide hasta el punto de perder el autocontrol. El espíritu de Dios ya no nos controla, ya no ejercemos dominio propio; permitimos que un miedo nocivo, en lugar de la fe, controle nuestras vidas.

    Supongamos que una secretaria se siente intimidada por su jefe. Trabaja con miedo de él todo el día porque él está presente y es potente para ella. ¿Pero qué poder tiene el jefe sobre la secretaria? Supongo que podría despedirla. ¿Pero podría ella superar ese poder? Sí, podría renunciar o estar dispuesta a hacerlo. Al no permitir que su jefe le quitara el trabajo de encima, se liberaría de su intimidación. No estoy sugiriendo que te rebeles contra tu jefe: estoy señalando que el Nuevo Testamento enseña que podemos llevar una vida responsable sin temer la intimidación de los demás.

    Pedro lo expresa de esta manera: “¿Quién os hará daño si anheláis hacer el bien? Pero aunque sufras por lo que es justo, eres bienaventurado. ‘No temáis lo que ellos temen; no te asustes.’ Pero en vuestros corazones apartad a Cristo como Señor. Estad siempre preparados para dar respuesta a todo aquel que os pida razón de la esperanza que tenéis. Pero hazlo con mansedumbre y respeto” (1 Pedro 3:13-15).

    Sin miedo a la muerte

    Incluso la muerte no es un objeto de temor legítimo.

    Hebreos 9:27 dice: “El hombre está destinado a morir una sola vez, y después de ella enfrentar el juicio”.

    La muerte es inminente, pero Dios le ha quitado su potencia. Ya no tiene ningún poder sobre nosotros.

    Como dice 1 Corintios 15:54-55: “La muerte ha sido devorada en la victoria. ¿Dónde, oh muerte, está tu victoria? ¿Dónde, oh muerte, está tu aguijón?”

    La persona que ha sido liberada del miedo a la muerte es libre de vivir hoy.

    Sin miedo a Satanás

    El miedo que no tiene objeto suele denominarse ataque de pánico o trastorno de ansiedad.

    En mi experiencia, cuando las personas tienen una sensación abrumadora de miedo y pavor sin razón discernible, la causa es Satanás, el tercer objeto del miedo del hombre.

    A menudo la gente me ha preguntado por qué no tengo miedo en mi línea de ministerio. Les digo: «No hay un solo versículo en la Biblia donde se nos diga que debemos temer a Satanás».

    Su estrategia es rugir como un león hambriento, buscando a quien devorar. Pero ¿por qué ruge el león? El rugido es para paralizar de miedo a su presa.

    Ha sido un privilegio para mí ver a cientos de personas liberadas del temor de Satanás. Está mucho más presente de lo que jamás nos gustaría darnos cuenta.

    Salmo 118:5-6 dice: “En mi angustia clamé al Señor, y él respondió libertándome. El Señor está conmigo; No tendré miedo. ¿Qué puede hacerme el hombre?»

    El único miedo legítimo y último

    Sin embargo, existe un temor legítimo y último en nuestras vidas, y ese es Dios.

    Esto se debe a que Él es omnipresente y omnipotente. Pero el temor de Dios puede expulsar todos los demás temores.

    “No llamen conspiración a todo lo que esta gente llama conspiración; No temáis lo que ellos temen, ni lo temáis. Al Señor Todopoderoso es a quien santificaréis, a él es a quien debéis temer, a él es a quien debéis temer, y él será un santuario” (Isaías 8:12-14).

    Cuando nosotros, con reverencia y asombro, hacemos de Dios nuestro objeto de temor supremo y santificamos a Cristo como el Señor de nuestras vidas, experimentaremos la libertad que Cristo compró para nosotros en la cruz. Necesitamos entender que el temor de Dios no implica castigo. No temo a Dios porque algún día Él me castigará; Dios Padre ya castigó a Su Hijo por mis pecados.

    «No hay miedo en el amor. Pero el amor perfecto expulsa el miedo, porque el miedo tiene que ver con el castigo. El que teme no se perfecciona en el amor” (1 Juan 4:18).

    Temo reverencialmente a Dios como Señor de todo el universo y Señor de mi vida, y me inclino humildemente ante Él. Temer a Dios es atribuirle aquellos atributos que se convierten en la base de mi santuario, mi lugar seguro en esta vida.

    Oremos

    “Querido Padre Celestial, te reconozco como el único objeto de temor legítimo en mi vida. Eres omnipotente y omnipresente. Gracias a Tu amor y a la obra consumada de Cristo, ya no temo el castigo. Te santifico como Señor de mi vida y reclamo el espíritu de poder, amor y sensatez que proviene de Tu presencia en mi vida. Renuncio a Satanás como un objeto de miedo en mi vida, y renuncio a todas sus mentiras que me atemorizarían. Muéstrame cómo he permitido que el miedo al hombre y el miedo a la muerte controlen mi vida. Ahora me entrego a Ti y te adoro sólo a Ti como mi amoroso Padre celestial, para que pueda ser guiado por la fe y no por el miedo. Te lo pido en el precioso nombre de Jesús. Amén”

    Dr. Neil

  • En busca de la felicidad

    En busca de la felicidad

    Cuándo el Señor expresa Las Bienaventuranzas prácticamente está expresando “¡que felices son!”

    Bienaventurados: del griego makários (de mak-, «extenderse, agrandarse») – Bienaventurado significa: bendito, feliz,

    Propiamente,  lo que ocurre cuando Dios extiende Sus beneficios (las ventajas que Él confiere); bienaventurado.

    Mateo 5: 3-11 RV60

    “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

    Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

    Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

    Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

    Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

    Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

    Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

    Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.”

    Salmos 32:1-2 RV60

    “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

    Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño.”

    LA FELICIDAD NO ES UN PROPÓSITO, ES EL RESULTADO DE TENER UNA RELACIÓN PERSONAL CON DIOS

  • CIMIENTOS ESPIRITUALES

    CIMIENTOS ESPIRITUALES

    Hay un principio fundamental en la construcción: el tamaño y la fortaleza de todo edificio los determinan el tamaño y la fortaleza de los cimientos. Si se va a levantar una casa o una cabaña pequeñas, pueden ser suficientes unos cimientos poco profundos. Pero, si se trata de un edificio grande, se debe excavar hondo para hacer unos cimientos sólidos. Muchas veces, se debe ir hasta encontrar roca pero, aun allí sigue el trabajo. Hay que perforar la roca, clavar pilotes y asegurarlos firmemente. Si no se hace así, el edificio se puede hundir, inclinarse, o puede colapsar bajo su propio peso.

    Los mismos principios se aplican a las cosas espirituales. Debemos excavar y construir hacia abajo, antes de subir y edificar hacia lo alto. La cantidad de paciencia que usemos en la excavación, determinará la grandeza de lo que construyamos hacia arriba. Las ruinas de ministerios, iglesias e individuos que fracasaron en poner los cimientos adecuados, dan fe de la verdad e importancia de este punto.

    Albert Einstein hizo una observación que puede ser tan importante como su famosa Teoría de la Relatividad. Dijo simple, pero profundamente: «Las responsabilidades prematuras engendran la superficialidad.» El Señor Jesús dio el mismo testimonio. En la enseñanza del sembrador afirmó de las semillas: “Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esa semilla brotó pronto porque la tierra no era profunda; pero cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y, por no tener raíz, se secaron.» Mateo 13:5-6. En contra de esta sabiduría, con suma frecuencia damos mucho honor a quienes se desarrollan con rapidez, quizá hasta en forma prematura. El resultado ha sido un serio debilitamiento de muchos en el cuerpo de Cristo.

    Es crucial que dediquemos tiempo y energía a poner los cimientos de manera apropiada pues habrá poca utilidad si no colocamos el fundamento correcto. Poco después de convertirme, me encontré en una comunidad que enfatizaba la revelación del Cuerpo de Cristo. Esta fue una revelación emocionante y de gran valor y comencé a construir mis bases sobre ella. Se agregaron muchos otros aspectos de verdades cristianas a mi vida, pero el énfasis era la iglesia. El «edificio» creció y creció, y también velozmente mi ministerio. Sin embargo, ¡luego, las cosas principiaron a tambalearse! Sabía que algo estaba torcido, mas no podía descubrir qué era. Todo parecía escritural, no había grandes pecados en mi vida, pero me esforzaba cada vez más y más para impedir que todo se derrumbara. Por medio de consejos sabios, el Señor reveló mis principios fundamentales como verdaderos y correctos, pero se suponía que debían ser parte del edificio, ¡no los cimientos! Había construido sobre las cosas del Señor, y no sobre el mismo Señor. Me encontré que adoraba el templo del Señor, la iglesia y no al Señor del templo; esto me hizo derivar hacia grandes extremos. Por tales motivos el apóstol declaró:

    «…porque nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo.» 1 Corintios 3:11

    Por más maravillosas que puedan ser las revelaciones de Dios, solamente hay un fundamento ÚNICO—Jesús. Si construimos sobre cualesquiera otras verdades espirituales, nunca soportarán las presiones de la vida espiritual. Más pronto o más tarde, se desmoronarán y todo caerá en pedazos.

    Hoy se enseñan bastantes doctrinas que llevan a los cristianos a diversos extremos. Muchas comenzaron como revelaciones oportunas para el Cuerpo de Cristo. En casi todos los casos los errores que se cometieron, no eran inherentes a la doctrina en sí. El problema se formó al procurar construir sobre fundamentos inadecuados. Algunos se dan sus mañas por pura tenacidad y mucho esfuerzo para salir adelante y escapar, antes de que toda la estructura colapse. Otros reconocen que algo está mal y comienzan de nuevo sobre el fundamento correcto.

    Por lo general, se encuentra que el énfasis específico de una comunidad en su fundamento. Los apóstoles y predicadores del NT sólo tenían un mensaje: Jesús. Predicaban todas las doctrinas que se ministran hoy y quizás algunas más, pero la totalidad de la enseñanza se basaba en Él: «…en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» Colosenses 2:3. En un sentido más amplio, Jesús no sólo es el fundamento: ¡es todo el edificio! Todas las cosas se deben reunir en Él. La madurez espiritual no es apenas crecer en el conocimiento de ciertas verdades espirituales, «Más bien, al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo.» Efesios 4:15.

    La labor de los apóstoles se dedicó a formar a Cristo en su pueblo. Hay una gran diferencia entre esto y hacer que la gente se conforme con ciertas verdades espirituales. Con gran discernimiento el historiador Will Durant, notó la diferencia entre Jesús y César: éste buscó transformar a los hombres mediante el cambio de las leyes y de las instituciones; Jesús cambió las leyes y las instituciones al cambiar a los hombres. El énfasis en las cosas exteriores puede producir algo así como una apariencia de piedad, pero en realidad, niega el poder de Dios. Todo énfasis que dé prioridad a alguien o a algo distinto de Jesús, conducirá a rituales carentes de vida. Todo se debe ver por medio de Él. Si buscamos ver a Jesús a través de algo, obtendremos una imagen deforme de Él.

    Cuando las multitudes tuvieron hambre Jesús les dio lo que necesitaban. Tomó panes, los partió y los dio a la gente. Después de haber comido, sólo quedaron pedazos Juan 6:11-12. Esto, en cierto sentido, es un cuadro de La Iglesia. Hemos participado de muchos y distintos panes (énfasis) y todo lo que sobra son pedazos. Así como Jesús buscó volver la atención de la multitud sobre el Único Pan, Él mismo, también busca que volvamos nuestras atenciones de diversas doctrinas hacia Él.

    «Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente.» Colosenses 1:17. En Cristo no hay pedazos, en Él todas las doctrinas encuentran su perfecta armonía. Hasta las más grandes doctrinas espirituales, si se enseñan como extremos aislados, fragmentarán las iglesias. Vistas a través de Él todas las doctrinas toman su perspectiva y equilibrio adecuados y se pueden enseñar y ministrar sin crear divisiones.

    “Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A éste lo designó heredero de todo, y por medio de él hizo el universo.” Hebreos 1:1-2.

    Tomado del libro “HUBO DOS ÁRBOLES EN EL HUERTO” Rick Joyner.

  • 5 verdades sobre tu identidad en Cristo

    5 verdades sobre tu identidad en Cristo

    La mayoría de nuestras creencias sobre quiénes somos están falsamente moldeadas por el diablo, el mundo y nuestra propia carne caída.

    Una de las mayores tácticas de Satanás es acusarnos mentalmente de ser menos de lo que realmente somos. Al diablo le gusta recordarnos nuestros muchos fracasos, pecados y errores pasados en la vida, y el mundo presenta sus propias versiones de “perfección” y nos muestra cuán inadecuados nos percibe. Nos comparamos constantemente con los demás, lo que resulta en una condescendencia orgullosa o en una desesperación deprimente.

    Debemos pensar correctamente. Si atesoramos y confiamos en Jesús más que nada, somos cristianos genuinos, y esta es nuestra identidad principal para la vida y la eternidad.

    Aquí hay cinco verdades para leer, recordar y creer sobre quiénes son realmente los hijos de Dios:

    1. LAVADO. LIMPIADO. DECLARADO INOCENTE. EXPIADO. NO CONDENADO:

    Jesús ha venido para “quitar el pecado” (Hebreos 9:26) y quitar la culpa (Isaías 6:7). Los cristianos son descritos como “nuevas creaciones” (2 Corintios 5:17) que son “lavados” y “justificados” (1 Corintios 6:11). No importa lo que hayamos hecho en el pasado, debemos recibir y creer la verdad de que “por tanto, ahora ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1-2 NVI).

    2. AMADO:

    Nuestro mundo está lleno de odio y en gran medida carece de amor. Muchos de nosotros hemos sido heridos y traicionados por quienes deberían habernos amado más. Jesús nos ama perfecta y completamente. Debemos recordar verdades como

    “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31) y escuche la proclamación de Dios que “con amor eterno os he amado” (Jeremías 31:3).

    Qué promesa tan maravillosa y segura es que nada “podrá separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39).

    3. NUNCA SOLO:

    La vida puede ser solitaria y difícil. Debemos recordar que incluso cuando la gente nos abandona y nos olvida, Dios nunca lo hace. Dios nos ha dado Su Espíritu como recordatorio y garantía de que Jesús regresará, pero hasta ese día Dios todavía está con nosotros con Su Espíritu que mora en nosotros.

    “Y he aquí, yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin de los tiempos” (Mateo 28:20).

    4. CON PROPÓSITO:

    A menudo podemos caer en la desesperación, creyéndonos inútiles y sin propósito. Pero Dios nos dice que no somos un accidente,

    “somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que andemos en ellas” (Efesios 2:10).

    Que vivamos y hablemos con propósito, unidos con Jesús para llevar Su mensaje de reconciliación al mundo oscuro y sin esperanza que nos rodea (2 Corintios 5:18-19).

    5. SANTOS:

    Esto podría ser lo último que consideramos que somos. Pero es verdad. Dios nos ha declarado y nos ha hecho santos, santos apartados. Por eso nos llama a vivir en santidad imitando a Dios (Efesios 5:1-3).

    Hijos de Dios, somos “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido en posesión suya, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

    ¡Alabado sea Dios por su misericordia!

    Jonathan Carl

    3 de septiembre del 2019

  • Un diablo muy real

    Un diablo muy real

    Anduvisteis en otro tiempo… conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia (Efesios 2:2).

    El diablo está vivo obrando como el dios de este mundo, y suele disfrazar sus operaciones haciéndolas parecer intrigantes, inofensivas y divertidas.

    Es evidente que el diablo disfruta del éxito en la industria del entretenimiento; hay películas muy populares como «Los caza fantasmas», «Poltergeist», «Campo de Sueños», etc. que glorifican las experiencias con los espíritus.

    Los programas de conversación en vivo que transmiten los canales de la televisión acostumbran invitar a espiritistas y médiums.

    Los programas de la televisión para niños que se transmiten en las mañanas de los sábados son modelo de la filosofía de la Nueva Era.

    Disfrazamos a nuestros hijos de brujas, duendes, espadachines o cuchilleros y otros monstruos en ocasión de festividades como el día de las brujas.

    Mientras tanto, detrás de las bambalinas, está Satanás destruyendo sistemáticamente la matriz de nuestra sociedad porque nos ha convencido de que es un inofensivo hombrecito vestido de rojo que anda trayendo consigo un gran tenedor.

    Un periódico norteamericano informaba en 1990 que las mujeres consultan más a los médiums y espiritistas que a los consejeros profesionales cuando van en pos de ayuda y guía personal. ¡No es asombroso que un público crédulo acepte estas expresiones de lo oculto tan obvias!

    Cámbiele el nombre de médium por canalizador y del demonio por guía espiritual y, de pronto, se tornan aceptables -hasta deseables.

    El atractivo del saber y el poder es engañoso, arrastra a millones al abismo y aleja de la revelación divina y del poder final que se otorga a los que creemos (Efesios 1:19).

    La noción de Satanás no ha sido fabricada en el siglo veinte.

    El cristianismo ortodoxo ha sostenido siempre la creencia en un diablo personal (no sólo una fuerza impersonal).

    C. S. Lewis escribió: «No hay una fuerza neutra en el universo: cada centímetro cuadrado, cada fracción de segundo, es reclamada por Dios y vuelta a ser reclamada por Satanás» (Reflexiones Cristianas, William B. Eerdmans).

    Padre Dios, no aceptaré ningún poder o conocimiento falsificado. Estoy determinado a conocer a Cristo crucificado, el poder y la sabiduría de Dios.

    Dr. Neil Anderson

  • La carta magna del cristiano

    La carta magna del cristiano

    “Y ahora, hermanos, busquen su fuerza en el Señor, en su poder irresistible.”

    Efesios 6:10 DHH

    La Carta Magna de protección contra Satanás y su maligno poder es Efesios 6:10-18.

    Lo primero que debes advertir en este pasaje referido a recibir la protección de Dios es que nuestro rol no es pasivo.

    Dios requiere que participemos activamente en la defensa espiritual que El ha provisto para nosotros. Fíjate con cuánta constancia se nos manda tomar un rol activo:

    “Y ahora, hermanos, busquen su fuerza en el Señor, en su poder irresistible. Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra los engaños del diablo. Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea. Por eso, tomen toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan resistir en el día malo y, después de haberse preparado bien, mantenerse firmes.”

    Efesios 6:10-13 DHH

    Tú puedes preguntarte:

    «Si mi posición en Cristo es segura y mi protección se encuentra en El: ¿por qué tengo que participar activamente? ¿No puedo descansar en El y dejar que sea Él quien me proteja?»

    Eso es lo mismo que un soldado dijera: «Nuestro país es una potencia militar importante. Tenemos los tanques, aviones, misiles y barcos más avanzados del mundo ¿Por qué debiera yo molestarme en usar un casco, hacer guardia, o aprender cómo disparar un arma? Más cómodo es quedarme en el campamento mientras los tanques y los aviones pelean la guerra».

    ¡Imagínate quién será uno de los primeros soldados en ser capturado cuando se infiltren las tropas enemigas!

    Dios, nuestro Comandante en Jefe, ha provisto todo lo que necesitamos para asegurarnos el triunfo sobre las malignas fuerzas de las tinieblas.

    Dios nos dice: «He preparado una estrategia ganadora y diseñado armas efectivas pero, si tú no haces tu parte quedándote en el servicio activo, probablemente serás una baja».

    No puedes esperar que Dios te proteja de las influencias demoníacas si no participas activamente en su estrategia preparada.

    Señor, hoy escojo ser fuerte en Ti y resistir activamente en la fuerza de tu poder.

    Dr. Neil Anderson

  • Ya no soy un esclavo

    Ya no soy un esclavo

    La esclavitud en los Estados Unidos fue abolida por la Decimotercera Enmienda el 18 de diciembre de 1865.

    ¿Cuántos esclavos había el 19 de diciembre de 1865?

    En realidad ninguno, pero muchos todavía vivían como esclavos:

    • Algunos lo hicieron porque nunca habían aprendido la verdad de que eran libres.

    • Algunos no creyeron la verdad y continuaron viviendo como les habían enseñado.

    • Otros razonaron que todavía estaban haciendo lo mismo que hacían los esclavos, por lo que debían seguir siendo esclavos.

    Mantuvieron su identidad de esclavos por las cosas que hicieron. Como todavía se sentían esclavos, no querían ser hipócritas e ir en contra de sus sentimientos. Después de todo, sus sentimientos siempre decían la verdad y ser libre en Cristo es sólo una verdad posicional, ¡no una verdad real!

    Sin embargo, un ex esclavo escuchó las buenas nuevas y las recibió con gran alegría. Comprobó la validez de la enmienda y descubrió que la más alta autoridad había redactado el decreto. No sólo eso, sino que personalmente le costó a esa autoridad un precio tremendo, que él pagó voluntariamente. Como resultado, la vida del esclavo se transformó. Razonó correctamente que sería hipócrita creer en sus sentimientos y no en la verdad. Decidido a vivir según lo que sabía que era verdad, sus experiencias comenzaron a cambiar de manera bastante dramática. Se dio cuenta de que su antiguo capataz no tenía autoridad sobre él y no necesitaba ser obedecido. Sirvió con gusto a quien lo liberó.

    El Espíritu Santo reside en el corazón de cada creyente asegurando nuestra posición en la familia de Dios.

    Cristo hizo dos cosas por aquellos que estaban bajo el yugo de la esclavitud.

    1. Redimió a los que estaban bajo la ley. Los judíos fueron esclavizados por todo el sistema mosaico. Era la esclavitud del legalismo.

    2. La encarnación, muerte y resurrección de Cristo aseguraron a cada creyente su derecho de nacimiento como hijos.

    “Porque sois hijos, Dios envió el Espíritu que clama: ‘ ABBA , padre’. Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y ya que eres hijo, Dios también te ha hecho heredero” (Gal 4, 6,7).

    Los verdaderos creyentes pueden no sentirse libres del pecado y no sentirse hijos de Dios, pero en realidad lo son.

    El Espíritu Santo reside en el corazón de cada creyente asegurando nuestra posición en la familia de Dios. El Espíritu mueve al creyente a orar: » ABBA, Padre».

    La palabra ABBA., es la palabra aramea para «padre». Lo utilizaban los niños pequeños que se dirigían a su padre. Sería similar a la palabra inglesa «Daddy». Implica intimidad y confianza en contraposición a la esclavitud y el legalismo.

    Dr. Neil

  • La reciprocidad del amor

    La reciprocidad del amor

    “Hermanos corintios, les hemos hablado con toda franqueza; les hemos abierto por completo nuestro corazón.”

    2 Corintios 6:11 DHH

    Pablo amaba a estas personas en Corinto, y ha manifestado ese amor hacia ellos de varias maneras. Lo ha demostrado, como dice aquí, con dos cosas especiales:

    “les hemos hablado con toda franqueza”

    Eso significa que se comunicó con ellos; les contó lo que estaba pasando en su propia vida; compartió con ellos sus sentimientos, luchas, fracasos, presiones, problemas y pecados, y les hizo saber cómo se las arregló. Eso siempre es una marca de amor. Abrirse a los demás es amarlos. Por el contrario, cerrar y no comunicarse es violar el amor.

    Este es un problema frecuente en la iglesia hoy en día. Los cristianos realmente piensan que es correcto que estén encerrados en sí mismos, que sean personas privadas, que no estén dispuestos a comunicar quiénes son y cómo se sienten y dónde están en sus vidas. Ese, por supuesto, es el camino del mundo. El mundo nos enseña a no dejar que nadie vea quiénes somos. Pero tenemos que entender que cuando nos convertimos en cristianos, debemos aprender a abrirnos unos a otros.

    “les hemos abierto por completo nuestro corazón”

    Quiere decir que no hay favoritismo; incluye a toda la congregación. No solo amaba a la gente agradable entre ellos. Los amaba a todos: los difíciles, los que estaban luchando y los difíciles de conseguir para Cristo también. Tampoco habían condiciones previas que cumplir antes de amar a alguien de la congregación. Los aceptó como personas. Aunque conocía sus luchas, sus debilidades, sus dolores, sus fracasos y su resistencia, los amaba.

    El problema era que no lo amaban a cambio. Este es un problema en la iglesia, en las vidas individuales, en los hogares, en las familias y en los matrimonios de hoy en día. Es un fracaso para entender la naturaleza recíproca del amor. El amor es una calle de doble sentido. Siempre lo es.

    El amor requiere una respuesta. Pablo los amaba, pero ellos no lo amaban de nuevo. Estaban cerrados; no respondían; eran fríamente autónomos hacia él. ¿Y el resultado? Pablo lo dice de la siguiente manera:

    “No tenemos con ustedes ninguna clase de reserva; son ustedes quienes tienen reservas.” 2 Corintios 6:12 DHH

    ¿Qué significa eso?

    Significa que eran limitados; estaban encarcelados dentro de los estrechos límites de sus propias vidas egoístas.

    Es por eso que Pablo suplica aquí a estos Corintios:

    “Les ruego por lo tanto, como un padre ruega a sus hijos, que me abran su corazón, como yo lo he hecho con ustedes.” 2 Corintios 6:13 DHH

    Si realmente quieres experimentar la riqueza del amor, entonces ama cuando seas amado. Esta es una de las lecciones más importantes que podemos aprender en la vida. El amor debe responder.

    Cuando te aman, ¿qué haces?

    ¿Te encanta dar la espalda o dices?

    —¡Qué sensación tan maravillosa!

    ¿Esperas que sigan así?

    ¿Esperas que todo llegue a ti sin una respuesta recíproca de tu parte?

    No, eso es imposible. El amor debe responder.

    Padre, ayúdame a responder con la boca y el corazón abiertos a aquellos que se han acercado a mí con amor. Gracias por el amor que me has mostrado.

    Aplicación para la vida

    La comunicación transparente nos estira y nos hace vulnerables.

    ¿Estamos aprendiendo a ser de corazón abierto a todos y, por lo tanto, a amar, por el bien de Cristo y por Su poder?

    Ray Stedman

  • ¿Y QUIEN SOY YO?

    ¿Y QUIEN SOY YO?

    Escrito por: Luz Miriam Scarpeta

    «Pero Moisés le dijo a Dios: ¿Y quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los israelitas? Éxodo 3:11

    El día que Dios le hizo el llamado a Moisés para asignarle una misión que cambiaría el curso de la historia, Moisés con temerario descoco, le contesta al Creador de los cielos y de la tierra, al que lo formó desde que estaba en el vientre de su madre y que lo conoce bien, al mismo que lo salvo de las aguas y lo cuido mientras vivía en la mansión del faraón, el soberano de Egipto: ¿Y quién soy yo?, como si Dios no lo supiera.

    Cuántas veces Dios nos ha llamado a hacer algo, para servirle: a predicar Su Palabra, a cumplir con la gran comisión y le respondemos con el síndrome de Moisés ¿Quién soy yo?

    Cuando así respondemos sólo damos muestras de la falta de identidad que tenemos como Hijos de Dios, todavía calificándonos en la escala del mundo, que nos dice que para ser alguien se necesita: Ser dirigente de alguna organización, tener dinero, tener poder, ser profesional, ser ejecutivo, tener facilidad de expresión o pertenecer a las altas esferas de la sociedad, vivir en los barrios de los mal llamados «Ricos», tener lujosas casa y carros y vestirse como el rin rin renacuajo muy tieso y muy majo con marcas de tajo.

    Y qué de nosotros que pertenecemos a la mejor familia, a la de Jesucristo, los que estamos sentados con Cristo en lugares celestiales, los que tenemos una morada en el cielo y nos vestimos de lino fino y resplandeciente.

    Cuándo la gente nos aborda para menospreciarnos y volvernos una alfombra por donde pasar, se nos olvida quiénes somos. Hemos fallado, nos hemos dejado asustar por el mundo o peor aún por cristianoides de mentalidad frívola.

    Todavía tenemos miedo a los «poderosos», aún sentimos temor de sentarnos a la mesa con alguien que tiene dinero o poder como si eso lo fuera todo. El cristiano moderno no teme faltar a La Palabra de Dios con tal de agradar y satisfacer los requerimientos del mundo.

    Se nos olvida que “el que hizo la promesa es fiel” y nos dijo que: “si confiamos en Él, jamás seremos avergonzados” y preferimos descansar en el hombre a quien nada le cuesta ridiculizarnos y humillarnos delante de los demás.

    Hoy el Señor quiere que te levantes como un verdadero Hijo de Dios, que tiene clara su identidad en Cristo, Si Dios creyó en ti y te llamó y te ha hecho partícipe de Su salvación, si Dios te ha dado el privilegio de conocerlo y tener una relación personal con Él, qué te puede importar que el hombre te desprecie. La bendición se la pierde quien no tiene idea de lo que significa disfrutar el privilegio de pasar un momento con un verdadero Hijo de Dios.

    «Así dice tu Señor y Dios, tu Dios, que aboga por su pueblo: «Te he quitado de la mano la copa que te hacía tambalear. De esa copa, que es el cáliz de mi furia, jamás volverás a beber. La pondré en manos de los que te atormentan, de los que te dijeron: «¡Tiéndete en el suelo, para que pasemos sobre ti!» ¡Y te echaste boca abajo, sobre el suelo, para que te pisoteara todo mundo!»» Isaías 51: 22-23

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  • Astutos como serpientes

    Astutos como serpientes

    “»¡Miren! Yo los envío a ustedes como ovejas en medio de lobos. Sean, pues, astutos como serpientes, aunque también sencillos como palomas.” Mateo‬ ‭10‬:‭16‬ ‭DH

    La mamba verde occidental (Dendroaspis viridis) es una serpiente venenosa de la selva tropical africana cuyo cuerpo es largo y delgado, alcanzando los dos metros de longitud. Vive en las ramas de los árboles y se alimenta de pájaros, lagartos y pequeños mamíferos (Foto: Antonio Cruz).

    Según Mateo, el Señor Jesús encomendó la tarea evangelizadora a los apóstoles con estas palabras: “He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas” (Mt. 10:16). Otras versiones de la Biblia prefieren el término “astutos” en vez de “prudentes”. Incluso alguna, como la Traducción al Lenguaje Actual, habla de “ser listos y estar atentos”. ¿En qué sentido puede considerarse que los ofidios son astutos, prudentes, listos o están casi siempre atentos? ¿Es una buena analogía la que empleó aquí el Señor Jesús?

    Las serpientes u ofidios son unos animales muy singulares. Por eso el Maestro los eligió para su ejemplo. No tienen patas o extremidades, sin embargo se desplazan con gran facilidad mediante movimientos ondulatorios laterales de su cuerpo. Esto pueden hacerlo porque su esqueleto está formado por vértebras cortas, anchas y flotantes. Están diseñados estructuralmente para reptar por el suelo con gran rapidez. De ahí que sean tan hábiles para huir del peligro o para buscar su alimento. Poseen un cuerpo delgado y largo pero son capaces de comer presas mucho más gruesas que ellos mismos ya que las articulaciones de su cráneo son débiles y los huesos de las mandíbulas se conectan mediante ligamentos muy elásticos. Esto les permite aumentar considerablemente la capacidad de su boca, separando los huesos craneales cuando tragan presas de gran tamaño.

    Algunas especies poseen glándulas que segregan venenos potentes capaces de matar al ser humano. Pero la utilidad principal de dicho veneno es capturar presas para su alimentación, no personas. La gran mayoría de los ofidios no son mortales para el hombre. Entre las 3.460 especies de serpientes que existen en todo el mundo, sólo unas 600 son peligrosas para la humanidad (alrededor del 17%), sin embargo la mayoría no supone ningún peligro. Al contrario, constituyen un beneficio ya que se alimentan de animales que son una seria amenaza para los cultivos humanos. A pesar de ello, las serpientes se han venido relacionando en muchas culturas con la muerte, el poder del mal o lo diabólico. De ahí que hayan sido perseguidas y eliminadas. La propia Escritura usa la figura de la serpiente primigenia como personificación del Tentador. Sin embargo, el Señor Jesús resalta en este pasaje de Mateo un aspecto positivo de tales reptiles: la prudencia o astucia.

    Las serpientes son reptiles que carecen de párpados y, por tanto, sus ojos están siempre abiertos de par en par. No pueden cerrarse. Esto les confiere la apariencia de estar continuamente atentas y vigilantes. A pesar de todo, la vista no es el sentido más desarrollado que poseen. Tampoco lo es el oído, puesto que no tienen tímpano ni aparato auditivo externo. No obstante, son capaces de detectar las vibraciones del suelo que provocan sus presas. Algunas especies presentan unas pequeñas fosas termosensitivas en la cabeza que les permiten detectar el calor que desprenden los animales y perseguirlos eficazmente. El olfato es desde luego su mejor sentido pero no huelen por la nariz sino por la lengua. Ésta suele ser bífida, la sacan de la boca y la agitan continuamente para captar los moléculas olorosas u hormonas del ambiente. Después la introducen en su paladar donde existe un órgano especializado, llamado de Jacobson, que las identifica y les indica si pertenecen o no a una posible presa.

    Todas estas características juntas de los ofidios hacen que el ejemplo de Jesús estuviera magistralmente elegido. La astucia y el sigilo de tales animales resulta evidente para toda persona. A pesar de haber sido tan perseguidos por el ser humano, se han multiplicado y desarrollado por todo el mundo como ningún otro reptil. Existen en casi todos los ecosistemas, sean éstos terrestres, arborícolas, de agua dulce o marinos.

    Así pues, la frase “sed prudentes (o astutos) como serpientes” fue dicha por el Maestro a sus discípulos en el contexto de la preparación de éstos para sus respectivos ministerios del futuro. Era una advertencia de la oposición e incluso persecución que iban a sufrir en su tarea evangelizadora. Y desde luego, cuando se analiza la historia personal de cada apóstol, se demuestra que el consejo de Jesús fue absolutamente pertinente:

    • Pedro fue crucificado boca abajo en Roma
    • Mateo fue martirizado en Etiopía a golpe de espada
    • Juan fue hervido en un enorme caldero de aceite en Roma pero el Señor lo libró y murió tranquilamente años después en la actual Turquía
    • Santiago fue despeñado y después muerto a garrotazos por sus propios compatriotas
    • Bartolomé fue degollado en Armenia
    • Andrés fue crucificado en una cruz en forma de X en Grecia
    • Tomás lo atravesaron con una lanza en la India
    • Matías, quien sustituyó a Judas Iscariote, fue lapidado y después decapitado; y, en fin
    • El apóstol Pablo fue también decapitado por Nerón en el año 67 de la era cristiana.

    A pesar de toda la prudencia o astucia de los apóstoles, aquellos grandes hombres de Dios fueron martirizados por su amor y fidelidad al Evangelio de Jesucristo. ¡Qué gran ejemplo para todos los cristianos!

    Los mensajeros del Hijo de Dios deben estar siempre atentos para conocer las intenciones de las demás personas, en relación a la difusión de la Buena Nueva. El cristiano no debe buscar el martirio. No hay ningún mérito en ello. Por el contrario tiene que evitar la persecución hasta donde le sea posible. Tal como dijo Jesús: “guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán” (Mt. 10:17). Hay que ser astutos en este sentido. Cautos como serpientes e ingenuos y nobles como palomas ya que las palomas eran para los antiguos ejemplo de candidez, indefensión y pureza.

    Escrito por: Antonio Cruz

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