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  • Un Buscador de Dios

    Un Buscador de Dios

    «Uno que busca a Dios, es aquel individuo cuyo anhelo por Dios nunca queda satisfecho. ¿Realmente quieres conocer a Dios? Realmente quieres conocerle más íntimamente cada día…Descubre lo que significa realmente ser un seguidor de Jesucristo, uno que anhela por más de su presencia»

    Job era un buscador de Dios. Dijo: «¡Oh, si supiera dónde puedo encontrarlo!». David lo era; dijo: «Mi alma te sigue con ahínco». Pablo también lo era: «Para conocerlo….» Los caminos apasionados de los buscadores de Dios se pueden rastrear a través de las páginas de la historia, desde Moisés el tartamudo, David el cantante y Pablo el predicador itinerante, hasta personajes contemporáneos como A.W. Tozer, Leonard Ravenhill e innumerables otros que comparten un vínculo común: un hambre insaciable por conocer a su Señor. Se trata de personas que, por su incansable y apasionada búsqueda de Cristo, a menudo parecen tontas a los ojos de los demás. Sin embargo, habiendo probado su bondad y vislumbrado lo invisible, no podían estar satisfechos con nada menos.

    Tommy Tenney
  • Disciplina o castigo

    Disciplina o castigo

    “Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina?” Hebreos‬ ‭12:7‬ ‭NVI‬‬.
    Hay una gran diferencia entre disciplina y castigo para criar niños.

    El castigo se dirige al pasado; castigar es como devolverle al niño el pago porque él lo hirió de alguna manera. El castigo dice: «Me echaste a perder el día, ahora yo te echaré a perder el tuyo».

    El motivo es la venganza, pero se nos manda claramente a no vengarnos (Romanos 12:19). Solamente el Señor sabe cuánta venganza se ejecuta en el nombre de la disciplina.

    Una humilde madre me contó un caso de venganza de ella con su hija. «Mi hija me agujereó tan destructivamente mi dentífrico que yo hice lo mismo con el suyo y le dije ‘a ver si te gusta’. Entonces la niña me miró con una expresión en su cara como si la hubiera aplastado, y me dijo: ‘Se supone que no tienes que devolver mal por mal’, y ahí me di cuenta que mi acto de venganza no fue provechoso para ninguna de las dos».

    La disciplina se orienta al futuro. Leemos:

    «Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados» Hebreos 12:11

    No debemos castigar a nuestros hijos por hacer algo sino disciplinarlos para que no lo hagan otra vez.

    La disciplina supervisa opciones futuras.

    La disciplina es prueba de nuestro amor, no es un permiso que se nos concede a los padres para quedar «empatados».

    La disciplina que apliquemos a nuestros hijos deberá modelarse conforme a la disciplina que Dios ejercita con nosotros.

    Por su disciplina sabemos que somos los amados hijos de Dios, no los ilegítimos no queridos; Dios nos disciplina para que podamos participar de su santidad.

    La Escritura reconoce que la disciplina no produce regocijo en el momento en que se la administra, pero ¿qué gozo cosecharemos de la vida indisciplinada? Lo mismo rige en la vida de su hijo.

    Dios Padre, deseo ser padre o madre de mis hijos de la misma manera en Tú lo eres para mí: con sabiduría y amor.

    Dr. Neil

  • Autoridad Espiritual

    Autoridad Espiritual

    En última instancia, la batalla es entre el bien y el mal, entre el Espíritu de verdad y el padre de mentiras, entre el Reino de Dios y el reino de las tinieblas, que es gobernado por Satanás.

    Pero la verdadera pregunta es:

    ¿quién tiene el derecho de gobernar?

    El dominio fue dado originalmente a Adán y Eva y a sus descendientes. Ellos debían gobernar sobre las aves del cielo, las bestias del campo, y los peces del mar. Sin embargo, cuando pecaron, perdieron su derecho a gobernar y Satanás se convirtió en el rebelde poseedor de la autoridad.

    Esta obra de Satanás es lo que Jesús vino a deshacer 1 Juan 3:8

    No se puede tener dos soberanos que gobiernan en el mismo lugar, al mismo tiempo.

    Jesús dijo: «Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera» Juan 12:31

    En preparación para esto, Jesús escogió a doce discípulos:

    «Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos » Lucas 9:1,2

    Esta era la primera misión en la que iban por su propia cuenta, y la primera instrucción incluía poder y autoridad sobre los demonios.

    Autoridad es el derecho de gobernar.
    Poder es la capacidad de gobernar.

    La autoridad es el tema de la guerra espiritual.

    Cuando hay caos social la gente se pregunta:

    «¿Quién está a cargo?»

    En otras palabras,

    «¿Quién está en la posición de autoridad para hacer algo al respecto?»

    La autoridad suprema del universo es Dios.

    Estaba previsto que fuéramos Sus agentes en la tierra, antes de la caída, pero Satanás usurpó esa autoridad. Jesús vino para recuperarla, y eso es exactamente lo que hizo.

    «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» Mateo 28:18,19

    Si eso es cierto, entonces ¿cuánta autoridad espiritual tiene Satanás en el planeta Tierra?

    Ninguna. Ha sido destronado y desarmado por Jesús.

    Se nos ha encargado ir por todo el mundo y hacer discípulos. Jesús no podía darnos esa responsabilidad a menos que Él tuviera la autoridad para hacerlo. Esta autoridad no es de unos sobre los otros. Esta es la autoridad espiritual que aquellos que están en el reino de Dios tienen sobre los demonios.

    Tenemos la autoridad para hacer la voluntad de Dios, por nuestra posición en Cristo. Somos hijos del Rey, y estamos sentados con Cristo en los lugares celestiales, es decir, en el ámbito espiritual (Efesios 2:6).

    Cada hijo de Dios debe conocer su identidad y posición en Cristo. Satanás no puede hacer nada al respecto, pero si él lo puede engañar para que usted piense que no es verdad, usted va a vivir como si no lo fuera.

    Dr. Neil

  • Nuestra vulnerabilidad

    Nuestra vulnerabilidad

    Nuestra Vulnerabilidad.

    “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.” Lucas 22:31-32

    Es de suma importancia que los cristianos entiendan su vulnerabilidad a la influencia demoníaca. Aquellos que dicen que un demonio no puede influir la vida del creyente, nos han dejado solamente con dos culpables posibles de los problemas que tenemos: nosotros mismos o Dios.

    Si nos echamos la culpa, nos sentimos desesperanzados porque nada podemos hacer para parar lo que estamos haciendo. Si culpamos a Dios se hace trizas nuestra confianza en El, en su calidad de benevolente Padre nuestro. De una u otra manera, no tenemos oportunidad de vencer como nos promete la Biblia.

    Estamos metidos, en realidad, en una guerra contra el derrotado reino de las tinieblas; guerra que podemos ganar; pero las mentiras de Satanás pueden dominarnos en cierta medida si le creemos.

    ¿Qué derecho tenía Satanás para zarandear a Simón (Pedro) como a trigo? El contexto del pasaje revela que Pedro y los otros discípulos estaban discutiendo sobre quien iba a ser el más grande en el reino de Dios, es decir, ejercitaban sus orgullos.

    El pecador orgulloso concede una tremenda oportunidad a Satanás. Pedro protestó estar dispuesto a morir o ir preso en aras de Cristo, pero Jesús le dijo que lo negaría tres veces antes que terminara ese día; y así fue.

    Hay muchos creyentes que profesan decididamente su fe y se comprometen a comportarse en forma apropiada pero no parecen poder cumplir. ¿Por qué? No osemos descuidar la realidad de Satanás y del terreno que le cedemos por medio del orgullo y de la desobediencia.

    Dios intervino en la Iglesia de los primeros tiempos aniquilando a Ananías y Safira porque ellos permitieron que Satanás les llenara el corazón para mentir al Espíritu Santo. El verbo llenar usado en ese pasaje del capítulo cinco del libro de los Hechos es el mismo que se encuentra en Efesios 5:18 “antes bien sed llenos del Espíritu,”

    Dios entregó antes un dramático mensaje: a cualquier fuente que te rindas, serás dominado, controlado o llenado por esa misma fuente.

    Padre, te pido perdón por las maneras en que he permitido que Satanás me controle. Quiero ser íntegramente controlado por Tí.

    Dr. Neil Anderson

  • El ámbito total de la realidad

    El ámbito total de la realidad

    “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33

    Los que creen la Biblia y aceptan la realidad del mundo espiritual me preguntan muy a menudo: « ¿cuándo es espiritual un problema, y cuándo es sicológico o neurológico?».

    Nuestros problemas nunca dejan de ser sicológicos pues nuestra mente, voluntad y emociones, junto con las cosas que pasan, siempre contribuyen algo al problema y son necesarios para resolverlo.

    Al mismo tiempo, nuestros problemas nunca dejan de ser espirituales. Dios siempre está presente. Además nunca es seguro sacarse la armadura de Dios pues la posibili dad de ser engañado, tentado y acusado por Satanás es una realidad continua.

    Por su Parte, nuestra cultura da por sentado que cualquier problema relacionado con la mente debe ser exclusivamente sicológico o neurológico. ¿Por qué no espiritual? Debemos considerar el ámbito total de la realidad: cuerpo, alma y espíritu, pues de lo contrario nos polarizaremos en un ministerio sicoterapéutico que ignora la realidad espiritual, o en alguna clase de ministerio de liberación que ignora la complejidad de las cosas que pasan y la responsabilidad humana.

    El diagnóstico y solución de nuestros problemas debe tomar en cuenta lo sicológico y lo espiritual. Mucha es la gente a la cual he asegurado que no se está enloqueciendo cuando se hallan bajo ataque espiritual sino que hay una batalla que se libra por la mente de ellos. Es notable el alivio que esto les produce.

    Reconozco por completo que algunos problemas son causados por desequilibrios químicos o trastornos glandulares y que, en estos casos, es mejor consultar al médico.

    Pero parece que la última posibilidad que se toma en cuenta a veces es lo espiritual, a la cual se suele considerar una vez agotadas todas las explicaciones naturales posibles. ¿Por qué no indagar el área espiritual primero, dado que se nos manda a buscar primero el reino de Dios?

    Francamente, me gusta considerar cada problema esperando que sea de naturaleza espiritual, porque sé que se resolverá por la autoridad de la Palabra de Dios. Si la batalla es por la mente, podemos ganar esa guerra.

    Dios Padre, mantenme sintonizado con la realidad del mundo espiritual y consciente de los problemas que se presentan cuando fracaso en buscar la solución espiritual de mis problemas diarios.

    Dr. Neil

  • La vía de escape

    La vía de escape

    El Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para ser tentado. Eso no es algo que debemos desear, y sin duda no es algo por lo cual orar.

    De hecho, Jesús nos enseñó a orar, «No nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal» (Mateo 6:13).

    La iglesia primitiva y los creyentes ortodoxos han dicho: «líbranos del maligno.» Eso se debe a que hay un artículo definido antes de la palabra «mal» en el idioma original.

    Estaba yo señalando eso en Francia, y mi traductor dijo que todas las traducciones en francés dicen «del malo», o «del maligno.» Eso no sólo es una traducción más acertada, sino hace que la oración del Señor sea consistente con la Oración Sumo Sacerdotal en Juan 17:15, «sino que los protejas del maligno.»

    Satanás tienta a Jesús primero a través de la «concupiscencia de la carne.»

    Jesús había ayunado cuarenta días y tenía hambre. Yo ayuné dos días una vez y ¡estaba muerto de hambre! Jesús Se estaba haciendo vulnerable al extremo. Estaba aislado y al borde de morir de hambre.

    «Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero él respondió: Escrito está: El hombre no vive sólo de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» Mateo 4:3,4

    Esta fue una verdadera tentación ya que la inanición era inminente. Satanás quería que Jesús utilizara Sus propios atributos divinos independientemente del Padre para salvarse a Sí mismo.

    Toda tentación es un intento para conseguir que vivamos nuestras vidas de forma independiente del Padre.

    Todos sabemos que Jesús citó las Escrituras cuando fue tentado, pero lo que casi siempre se pasa por alto es que Él lo hizo en voz alta. No se limitó a sólo pensarlo.

    Esto es extremadamente importante ya que Satanás no está obligado a obedecer nuestros pensamientos. No sabe perfectamente cuales son. Esta pequeña verdad puede cambiar la vida de aquellos que están atrapados en el ciclo de la adicción.

    Todos enfrentamos la presión de la gente con la que convivimos para transigir con nuestras convicciones, pero los alcohólicos, los adictos a las drogas y al sexo son más tentados cuando están solos.

    De hecho, la tentación aumenta entre más te aísles, razón por la cual Jesús fue llevado al desierto. Nadie te verá en el desierto, o habitación de hotel, o en el dormitorio, tienda, garaje, etc.

    Aquí está la buena noticia. Tu no te sentirás avergonzado al oponerte verbalmente a Satanás cuando estás solo, y esa es tu vía de escape.

    El pecado en secreto en la tierra es un escándalo público en el Cielo. Saber esto era mi mayor defensa contra el enemigo cuando estaba solo y en el camino para servir en el ministerio.

    Dr. Neil

  • Apariencia, desempeño y posición

    Apariencia, desempeño y posición

    “Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen.”
    ‭‭Salmos‬ ‭103‬:‭13‬ ‭RV60

    Si usted anda buscando su identidad o sentido de propia valía en los valores transitorios de este mundo en lugar de procurarlos en Cristo, su familia puede convertirse en una amenaza para su búsqueda en algunas de estas tres maneras.

    Apariencia: ¿Cuál es la silueta que más atrae como mujer: la juvenil y atlética o la estructura a veces fláccida de una madre responsable? ¡Despídase del bikini por esas cicatrices del estiramiento de la piel! Las madres que están estancadas en las apariencias pueden terminar resentidas contra sus hijos que les robaron sus siluetas de jovencitas.

    Desempeño: Si usted obtiene su identidad en base a su trabajo, o su calidad de marido y padre, su meta primordial será la de trepar por la pirámide de la empresa, lo cual significa trabajar horas extras en las tardes y sábados para salir adelante. «Me gustaría mucho acompañarte hijo, pero no puedo.
    Ya tendremos tiempo más adelante», dice usted.
    Sólo que ese «más adelante» puede ser demasiado tarde en algunos casos

    ¿Qué pasa, entonces, con el buen desempeño como marido y padre o esposa y madre? Le admito que muy pocas personas, fuera de su casa, verán ese desempeño, pero ¡Dios sí lo ve y también sus hijos! El mundo verá los resultados de su desempeño en veinte años más por las vidas de sus santos y bien adaptados hijos.

    Posición (estatus): Casarse y tener hijos ofrecía antes una posición social favorable para la mujer. Ahora la esposa y madre es «nada más» que ama de casa. La mujer que desea posición va a considerar a su familia como lastre o estorbo y esta es la fuerza subyacente que impulsa a los paladines del aborto. Esta gente quiere la «libertad» de tener relaciones sexuales sin la responsabilidad de tener hijos pero, ¿qué hay de malo en ser una madre cariñosa, preocupada y responsable? ¿Qué puede ser más satisfactorio que criar hijos santos en esta época? Quizá sea demasiado desafío para algunas que, por eso, escurren el bulto.

    Si su sentido de valor propio proviene de su identidad en Cristo y su santo carácter, su familia le servirá, entonces, como el fundamento esencial para su desarrollo personal, puesto que Dios obra principalmente a través de las relaciones comprometidas.

    Señor, ayúdame a ver a mi familia como el instrumento que Tú usas para cambiar mi enfoque de las recompensas temporales por el de los valores eternos.

    Dr. Neil

  • Doce pasos hacia el perdón

    Doce pasos hacia el perdón

    • El perdón es lo que nos libera del pasado.
    • Lo que se gana con el perdón es la libertad.
    • No sanas para perdonar. Perdonas para sanar.
    • Perdonar es dejar en libertad al cautivo y luego entender que tú mismo eras el cautivo.
    • No perdonas a los demás para el bien de ellos; lo haces por tu bien.
    • Quizás los que tú perdones nunca se den cuenta que has decidido dejarlos fuera de tu anzuelo.
    • El perdón es la fragancia que queda en el pie que pisó la violeta.
    1. Pide al Señor que te revele a qué personas tienes que perdonar: Luego escribe en una hoja los nombres de quienes te han ofendido. De los centenares de personas que han hecho esta lista en mi oficina de conse­jería, 95% puso al papá y a la mamá como números uno y dos. Tres de cada cuatro nombres que ocupan el primer lugar en la mayoría de las listas son familiares cercanos. Al hacer la lista las dos personas olvidadas son Dios y tú mismo. Respecto de tu rela­ción con Dios, solo Él puede perdonar tus pecados, y Él nunca ha pecado. No siempre hemos aceptado su perdón, y a veces tenemos amargura contra Dios porque hemos tenido falsas expectativas de Él. Tenemos que liberar a Dios de esas falsas expectativas y recibir el perdón de Dios.
    2. Reconoce el daño y el odio: Mientras elaboras la lista de personas que necesitas perdonar, declara específicamente qué les perdonas (por ejemplo, rechazo, falta de amor, injusticia, falta de equidad, abuso físico, verbal, sexual o emocional, traición, abandono, etcétera). Además, declara cómo te hicieron sentir las ofensas. Recuerda: no es pecado reconocer la realidad de tus emociones. Dios sabe exactamente cómo te sientes, sea que lo reconozcas o no. Si sepultas tus sentimientos eludirás la posibilidad de perdón. Debes perdonar de todo corazón.
    3. Comprende el significado de la cruz: La cruz de Cristo hace que el perdón sea legal y moralmente justo. Jesús cargó con el pecado del mundo, incluidos los tuyos y los de las personas que te han ofendido, y lo hizo de una vez para siempre (Hebreos 10:10). El corazón clama: «No es justo. ¿Dónde está la justicia?» Está en la cruz.
    4. Decide que llevarás la carga del pecado de cada persona: (Gálatas 6:1,2). Esto significa que no te vengarás en el futuro utilizando contra ellos la información que tienes acerca de su pecado (Proverbios 17:9; Lucas 6:27-34). Todo verdadero perdón es substitutivo, como lo fue el perdón de Cristo para nosotros. Eso no significa que toleras el pecado o te niegues a testificar en un tribunal. Quizás debas hacer eso para que prevalezca la justicia. Asegúrate primero que has perdonado a esa persona de todo corazón.
    5. Decide perdonar: El perdón es una crisis de la voluntad, una decisión consciente de sacar a la otra persona del anzuelo y liberarte del pasado. Quizás no sientas deseos de hacerlo, pero es bueno por tu bien. Si Dios dice que perdones de corazón, ten por seguro que Él te ayudará. La otra persona puede estar en el error y estar sujeta a la disciplina de la iglesia o bajo una acción legal. Esa no es tu preocupación principal. Tu primera preocupación es recibir la libertad de tu pasado y detener el dolor. Haz esta decisión ahora; tus sentimientos de perdón vendrán con el tiempo.
    6. Presenta tu lista a Dios y ora como sigue: «Perdono a (nombre) por (lista de las ofensas y cómo te sentiste}». No pases a la siguiente persona de la lista hasta que hayas recordado y presentado específicamente cada dolor. Eso incluye todo pecado de comisión o de omisión. Si has sentido amargura contra esa persona por algún tiempo, debes buscar un consejero cristiano o un amigo de confianza para que te ayude en el proceso. No digas: «Quiero perdonar de esta manera» o «que el Señor me ayude a perdonar de esta o aquella manera». Eso es eludir tu responsabilidad y decisión de perdonar.
    7. Destruye la lista: Ahora eres libre. No digas a los ofensores lo que hiciste. La necesidad de perdonar a los demás es un asunto entre tú y Dios solamente. La persona a quien necesitas perdonar podría ya estar muerta. El perdón podría conducirte a la reconciliación con algunos, pero que ello ocurra no depende enteramente de ti. Tu libertad en Cristo no puede depender de terceros a quienes no tienes el derecho ni la capacidad de controlar.
    8. No esperes que tu decisión de perdonar resulte en cambios importantes en la otra persona: Más bien ora por ellos (Mateo 5:44) para que también encuentren la libertad de perdonar (2 Corintios 2:7).
    9. Trata de entender a las personas que has perdonado, pero no racionalices su conducta: Eso podría llevar a un perdón incompleto. Por ejemplo, no digas: «Perdono a mi padre porque sé que él realmente no tenía esa intención». Eso sería excusarlo y eludir tu dolor y la necesidad de perdonarlo de corazón.
    10. Espera resultados positivos del perdón en ti: Con el tiempo aprenderás a pensar en las personas sin que te despierten emociones primarias. Eso no significa que te gustarán los que son abusivos. Significa que estás libre de ellos. Los antiguos sentimientos pueden tratar de reciclarse. Cuando eso ocurre, detente y da gracias a Dios por su provisión y no vuelvas a acoger las antiguas ofensas. Ya las trataste; déjalas ir.
    11. Da gracias a Dios por las lecciones aprendidas y la madurez alcanzada como resultado de las ofensas y por su decisión de perdonar a los ofensores (Romanos 8:28, 29).
    12. Acepta la parte de culpa que te corresponde por las ofensas sufridas: Confiesa tu falta ante Dios y a los demás (1 Juan 1:9) y comprende que, si hay alguien que tiene algo contra ti, debes ir ante esa persona y reconciliarte. (Mateo 5:23-26)

    Por: Neil Anderson

  • Sentados con Cristo

    Sentados con Cristo

    ”Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,“ Efesios 2:4-6 RV60

    El Nuevo Testamento revela claramente que el poder y autoridad de Cristo sobre Satanás y su reino han sido conferidos a aquellos que están en Cristo.

    Pablo explica en Efesios 2:4-6 que cuando Cristo fue levantado de los muertos, los que hemos creído en Él fuimos también resucitados de nuestro estado de muerte espiritual y vivificados «junto con Cristo».

    En el momento en que tú recibiste a Cristo, tomaste posesión de lo que Dios hizo por ti hace más de 2,000 años. Tu identidad de hijo de Dios y tu autoridad sobre las potestades espirituales no son cosas que estés recibiendo o que recibirás alguna vez en el futuro; ¡ya las tienes en este mismo momento! Eres un hijo de Dios espiritualmente vivo ahora. Estás sentado con Cristo en los lugares celestiales ahora. Tienes poder y autoridad sobre el reino de las tinieblas ahora.

    Nosotros tenemos la autoridad debido a nuestra posición en Cristo y el poder cuando somos llenados con el Espíritu Santo. Pablo también refiere esta verdad que cambia vidas en su carta a los Colosenses:

    ”y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.“

    Colosenses 2:10 RV60

    Fíjate de nuevo en el tiempo verbal de la acción: “están completos”. ¿Cuándo? En la muerte, la resurrección y la ascensión de Jesucristo.

    Dado que Cristo es la cabeza que Dios ha puesto sobre todo principado y potestad, y que estamos sentados con Él en los lugares celestiales, tenemos la autoridad y el poder para llevar vidas responsables.

    Padre, ayúdame a llevar una vida responsable, a reclamar mi posición como hijo de Dios y a crecer hacia la plena estatura de Cristo.

    Dr. Neil

  • Un Jesús Falsificado

    Un Jesús Falsificado

    Los oficiales de gobierno que son entrenados para detectar dinero falsificado, no estudian los billetes falsos. Ellos estudian los billetes verdaderos, los cuales llegan a conocer tan bien que cuando aparece uno falso, fácilmente lo pueden identificar.

    Por eso es que es bueno dedicar varias semanas a conocer y entender la verdadera naturaleza de Dios, para que así podamos detectar inmediatamente las falsificaciones, que están apareciendo por doquier. Nuestra esperanza se destruye cuando Dios Padre es presentado como malo y he intentado mostrar como un concepto distorsionado de Dios contribuye a los trastornos mentales. En mi ministerio me he encontrado con muchas personas que piensan que están siendo guiados por el Espíritu Santo, pero en realidad le están prestando atención a un espíritu maligno.

    Hoy vamos a considerar las advertencias sobre un Jesús falsificado.

    El Apóstol Pablo escribió: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro (allos) Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro (heteros) espíritu que el que habéis recibido, u otro (heteros) evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” (1 Corintios 11:3).

    La palabra griega “allos” significa: similar. Los falsos maestros hablan sobre el mismo Jesús como figura histórica, pero lo presentan de otra manera.

    Muchos concilios ecuménicos del primer milenio pelearon contra tales herejías, la mayor de las cuales fue la de los Arrios que negaban la deidad de Cristo. El concilio de Nicea depuso a Arrio en 325. La herejía Arria se volvería a presentar una y otra vez a lo largo de la historia de la Iglesia, y hoy es todavía evidente en los Testigos de Jehová y en los Mormones, quienes también niegan la trinidad y la deidad de Cristo.

    Si Jesús hubiera sido sólo un hombre, o un profeta, entonces Su muerte sacrificial hubiera tenido tanto significado como el sacrificio de los toros y corderos que no podían quitar nuestros pecados.

    Jesús dijo: “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis”

    (Juan 8:24).

    ¿Qué pasa si crees en un Jesús falsificado?

    Serías engañado por otro (heteros) espíritu. “Heteros” significa un espíritu completamente diferente al Espíritu Santo, lo cual sólo puede ser un espíritu maligno. Consecuentemente, tendrías un evangelio diferente (heteros). No sería un evangelio de gracia, sino que sería un “evangelio” por obras completamente inadecuado.

    Jesús nos advirtió sobre esta posibilidad en su discurso en el Monte de los Olivos:

    “Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (Mateo 24:23‐24).

    -Dr. Neil

  • Salmo 22: Predicción de la crucifixión de Jesús

    Salmo 22: Predicción de la crucifixión de Jesús

    El Salmo 22 se erige como uno de los textos proféticos más asombrosos de la Biblia.

    Escrito por el rey David aproximadamente mil años antes del nacimiento de Jesús de Nazaret, describe con una precisión asombrosa los medios de ejecución y varios otros detalles significativos que rodean la muerte de Jesús.

    Por ejemplo, el salmo describe aspectos de la crucifixión al menos unos cientos de años antes de que se ideara este horrible método de ejecución y mucho antes de que fuera empleado por los romanos. Una serie de profecías adicionales que aparecen en el pasaje son igualmente sorprendentes, si no más.

    Según el Salmo 22, el hombre de la cruz es más que un hombre. Los versículos 3-5 se dirigen a él como el Dios de Israel:

    ”Pero tú eres santo,

    Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. En ti esperaron nuestros padres;

    Esperaron, y tú los libraste.

    Clamaron a ti, y fueron librados;

    Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.“

    Este pasaje pronostica lo que Dios lograría a través de la muerte del Mesías: la última redención, liberación, salvación del pecado y muerte para todos los que confían en él.

    El versículo 9 afirma que el crucificado fue perfectamente obediente a Dios desde su nacimiento:

    ”Pero tú eres el que me sacó del vientre;

    El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.“

    Nadie, ni siquiera su madre o sus hermanos, pudo señalar ningún pecado en la vida de Jesús. Jesús apareció frente a una gran multitud que incluía a sus enemigos y a su familia y dijo:

    ”¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad,

    ¿por qué vosotros no me creéis?“

    Juan 8:46 RV60

    El salmista imagina muchos de los efectos fisiológicos específicos que los médicos de hoy en día asociarían con la muerte por crucifixión: asfixia e insuficiencia cardíaca, junto con deshidratación extrema.

    La referencia a cada uno de estos efectos (versículos 14-15, 19) está clara en los relatos del evangelio, incluida su sed:

    ”He sido derramado como aguas,

    Y todos mis huesos se descoyuntaron;

    Mi corazón fue como cera,

    Derritiéndose en medio de mis entrañas.

    Como un tiesto se secó mi vigor,

    Y mi lengua se pegó a mi paladar,

    Y me has puesto en el polvo de la muerte.“

    Salmos 22:14-15 RV60

    El hecho de que estos conocidos efectos fisiológicos de la ejecución por crucifixión se predijeran mucho antes de que se inventara o empleara la crucifixión hace que las predicciones sean aún más notables.

    Juan 19:28 registra que, mientras Jesús moría en la cruz, dijo: «Tengo sed».

    Los cuatro evangelios, así como los textos extrabíblicos, registran que los verdugos de Jesús lo despojaron antes de clavarlo en la cruz.

    Juan 19:23-24 nos dice que estos individuos procedieron a dividir su ropa en cuatro partes y apostar por el único artículo de ropa que se arruinaría si se rasgara: Tenga en cuenta la predicción del salmista en los versículos 17-18:

    ”Entre tanto, ellos me miran y me observan.

    Repartieron entre sí mis vestidos,

    Y sobre mi ropa echaron suertes.“

    Salmos 22:17-18 RV60

    Los evangelios también registran que la crucifixión tuvo lugar en un lugar muy público, exponiendo a Jesús al ridículo de los líderes religiosos judíos e innumerables transeúntes, además de la burla de los soldados. El salmista llega a predecir palabras exactas (versículos 7-8):

    ”Todos los que me ven me escarnecen;

    Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo:

    Se encomendó a Jehová;

    líbrele él; Sálvele,

    puesto que en él se complacía.“

    Salmos 22:7-8 RV60

    Estas palabras de insulto están traducidas del texto hebreo bíblico.

    Otro texto, traducido del griego del Nuevo Testamento está en Mateo 27:42, revela las palabras de los líderes judíos:

    ”A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel“ Mateo 27:42 RV60

    En Marcos 15:32, las palabras de los sumos sacerdotes y maestros de derecho se traducen de esta manera:

    ”A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos.“ Marcos 15:31-32 RV60

    Lucas 23:37 registra los “JAB’S” verbales de los soldados romanos que crucificaron a Jesús: «¡Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo!»

    En un detalle profético que se puede perder fácilmente, el rey David identifica a los verdugos del Mesías como gentiles. Aunque los líderes judíos condenaron a Jesús a muerte, no tenían autoridad para llevar a cabo la pena. El gobernador romano, Pilato, tenía esa autoridad, pero se resistió firmemente a actuar en consecuencia de ella. Después de todo, los romanos se enorgullecían mucho de la equidad de su sistema judicial. Solo cuando Pilato vio la posibilidad de un motín masivo se resindió, ordenando a sus soldados que llevaran a cabo la ejecución.

    Tenga en cuenta, aquí, que los perros (verso 16) fue un término utilizado por los judíos del siglo I para referirse a los gentiles.

    Tenga en cuenta, también, que el salmista declara los medios de ejecución: las perforaciones de las manos y los pies de la víctima.

    ”Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies.“ Salmos 22:16 RV60

    El salmista predice que no habría nadie que ayudara al Mesías durante su ejecución traumática y que estaría rodeado de poderosos enemigos (versículos 11-12):

    ”No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude. Me han rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado.“ Salmos 22:11-12 RV60

    La historia y los evangelios del Nuevo Testamento registran que durante su crucifixión Jesús estaba rodeado de poderosos soldados romanos y amenazando a líderes religiosos judíos que impidieron que alguien proporcionara asistencia o consuelo a Jesús, que no fuera el hombre que fue reclutado brevemente para llevar la cruz de Jesús.

    Como muchos de los salmos de David, este finalmente pasa de un profundo dolor a una alegría extática.

    Los versículos 27-31 declaran que personas de todo el mundo, incluso las generaciones futuras, escucharán sobre los acontecimientos presagiados en el Salmo 22. No solo escucharán, sino que difundirán la comprensión del significado de estos eventos a todas las personas, y la respuesta será excelente:

    ”Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. Porque de Jehová es el reino, Y él regirá las naciones. Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma. La posteridad le servirá; Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación. Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.“ Salmos 22:27-31 RV60

    Hoy vemos fieles seguidores de Jesucristo en cada nación y región del mundo. Desde la muerte y resurrección de Jesús, cada generación sucesiva ha difundido el evangelio de nuestra redención a un número sucesivamente mayor de personas y lugares, y con cada generación sucesiva, más personas han respondido con fe.

    Las palabras de Jesús en la cruz

    Los evangelios del Nuevo Testamento registran las palabras de Jesús mientras moría en la cruz. Mateo 27:46 y Marcos 15:34 afirman que después de tres horas en la cruz, Jesús gritó en voz alta:

    «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

    Marcos 15:37 y Juan 19:30 también informan que Jesús dijo:

    ”Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.“

    Juan 19:30 RV60

    El Salmo 22 comienza con las palabras:

    «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

    El Salmo 22 termina con las palabras

    «Él hizo esto» (RV60)

    Por lo tanto, parece posible que durante los últimos momentos antes de su muerte en la cruz, Jesús estuviera citando el Salmo 22.

    Teniendo en cuenta los acontecimientos de las horas anteriores, este recital de Jesús habría tenido un impacto dramático en todos los observadores familiarizados con el Salmo 22, ciertamente en los judíos.

    La confesión del Centurión

    Los relatos del Nuevo Testamento de la crucifixión de Jesús describen cómo uno de sus testigos se conmovió especialmente. Marcos 15:39 comenta:

    ”Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.“ Marcos 15:39 RV60

    El centurión era el oficial a cargo de los soldados que llevaron a cabo las ejecuciones de Jesús y los dos ladrones junto a Jesús. Al igual que el centurión cuyo siervo fue sanado por Jesús (Lucas 7:1-10), este centurión proclamó fe en Dios y puede haber estado familiarizado con el Salmo 22.

    Si este centurión estuviera, de hecho, familiarizado con el Salmo 22, habría reconocido que las profecías específicas del Salmo 22, escritas mil años antes, se estaban cumpliendo ante sus ojos. Este reconocimiento seguramente habría tenido un profundo impacto en él, un efecto lo suficientemente fuerte como para impulsar su declaración pública de Jesús como el Hijo de Dios.

    Nuestra confesión

    Cuando reconocemos que todas las profecías del Salmo 22 se han cumplido, en detalle, en algunos casos a la misma palabra y letra, las implicaciones son difíciles de negar. Estamos obligados a reconocer que la probabilidad de que todas las predicciones del Salmo 22 sobre la ejecución del Mesías se cumplan sin que Dios intervenga milagrosa y sobrenaturalmente es inimaginablemente remota.

    Por lo tanto, si respondemos racionalmente, nos vemos obligados a hacer eco del centurión, declarando:

    «¡Ciertamente este Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios!»

    ¿Cómo podemos hacer otra cosa que recibir su oferta de perdón de todo nuestro pecado, basada en su pago a través de la muerte en la cruz, y colocarlo a cargo de nuestras vidas como Señor y Maestro?

    Por Hugh Ross

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