
Por: Gonzalo Jiménez
Un alto en el camino: Venciendo el Brainrot con Jesús
Vivimos en un mundo que no da tregua. Las pantallas nos bombardean con videos, memes y notificaciones que, aunque parecen inofensivos, pueden agotar nuestra mente y corazón. A esto le llaman brainrot, una palabra que en 2024 se llevó el título de “palabra del año” según el Oxford English Dictionary. No es solo una moda; describe cómo el consumo constante de contenido vacío—esos videos virales que nos atrapan o publicaciones que olvidamos al segundo—puede nublarnos, hacernos sentir dispersos y alejarnos de la paz que Dios quiere para nosotros.
El brainrot golpea directo a la corteza prefrontal, esa parte del cerebro que actúa como un capitán en nuestra cabeza. Es la que nos ayuda a controlar emociones, frenar impulsos y tomar decisiones con cabeza fría. Tiene tres áreas: una que maneja lo que sentimos, otra que nos da motivación y una tercera que planifica y organiza. Pero el ritmo de hoy—con su exceso de información, la presión por la gratificación instantánea y el estrés que no para—la debilita. Nos volvemos más impulsivos, ansiosos, y hasta nuestra identidad se siente como un rompecabezas sin armar, algo que el sociólogo Zygmunt Bauman llamó “identidad líquida”. Esto no solo nos desconcentra; puede abrir la puerta a la ansiedad o la tristeza. Pero hay esperanza, y Jesús nos enseña el camino.
Jesús vivió en un mundo lleno de ruido y demandas, pero nunca perdió el rumbo. Se apartaba para orar en soledad, como cuenta Lucas 5:16, buscando al Padre para renovarse. Se llenaba de las Escrituras, usándolas para vencer la tentación (Mateo 4:4). Ese es nuestro modelo.
La Biblia nos dice en Romanos 12:2: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Al seguir a Jesús, podemos sanar nuestra mente. Orar y meditar en la Palabra nos da paz y fortalece nuestro autocontrol, como el “dominio propio” del que habla Gálatas 5:22-23. Descansar, como nos enseña el mandamiento del sábado (Éxodo 20:8-10), nos desconecta del caos digital. Y estar en comunidad, como dice Hebreos 10:24-25, nos recuerda que no estamos solos. Cuando ponemos cada pensamiento bajo la autoridad de Cristo (2 Corintios 10:5), nuestra mente encuentra descanso.
Hoy, haz una pausa. Silencia el celular, respira hondo y ora. Lee un versículo y déjalo resonar.
Pregúntate: ¿Estoy dejando que el brainrot me robe la claridad? Dios quiere renovarte. Confía en Él.
Como dice Filipenses 4:6-7: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego… y la paz de Dios… guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”




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