Niveles de Oración

El Salmo 95 es un modelo para acercarse a Dios en oración. 

Comienza con alabanza y acción de gracias. 

El apóstol Pablo casi siempre menciona la oración en el Nuevo Testamento, junto con una actitud de gratitud: 

«No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones» (Efesios 1:16). 

«Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias» (Filipenses 4:6). 

«Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias» (Colosenses 4:2). 

«Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo» (1 Tesalonicenses 5:16-18).

«Vengamos ante su presencia con acción de gracias» (Salmo 95:2 LBLA).

Hay tres niveles de comunicación con Dios en la oración. Cada nivel contiene alabanza y acción de gracias. 

  1. En el primer nivel están las peticiones, que Pablo menciona en: Filipenses 4:6. Santiago añade: «No tenéis lo que deseáis, porque no pedís» (Santiago 4:2). Sin embargo, la matiza diciendo: «Pedís, pero no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites» (4:3). Las peticiones deben ser consistentes con la Oración del Señor, la cual discutimos previamente. Las peticiones son muy a menudo una comunicación unidireccional y la gente se cansa de eso.
  2. El siguiente nivel de oración es personal y más como un diálogo. A medida que nos acercamos personalmente y humildemente a Dios (Salmos 95:6-7), el salmista dice: «Si oís hoy su voz, No endurezcáis vuestro corazón» (Salmos 95:7-8). La palabra «oír» significa escuchar con el fin de obedecer. Si escucháramos de Dios podríamos estar inclinados a «endurecer nuestros corazones», ya que las primeras cosas en la lista de Dios son temas que tienen que ver con nuestra relación con Él. Así que si hay cuestiones morales no resueltas que usted nunca ha confesado a Dios, puede usted estar seguro que van a estar en la parte superior de Su lista. Todos esos pensamientos distractores con los que luchamos mientras le hacemos nuestras peticiones, en el nivel uno, vienen de Dios o son permitidos por Dios para llamar nuestra atención, incluso si vienen del enemigo. El Señor quiere que nos ocupemos activamente con lo que viene a nuestra mente durante la oración. No hay nada acerca de lo que no podamos hablar con Dios, porque Él ya conoce los pensamientos y las intenciones de nuestro corazón (Hebreos 4:12,13). Estas cuestiones son fundamentales, ya que se refieren a nuestra relación con Dios, lo cual es siempre Su primera preocupación.
  3. Cuando la oración se convierte en algo tan personal, comenzamos a orar continuamente (1 Tesalonicenses 5:17). Esto hace posible la oración de intercesión, que es el nivel más alto. Hay pocos intercesores verdaderos que tienen la suficiente intimidad con Dios como para oír Su voz y obedecer. Los intercesores escuchan de Dios, perciben la carga por la que orar y perseveran en la oración hasta que la carga se va. Rara vez su tiempo de oración se hace en público. Por lo general, es en la intimidad de sus hogares y, a menudo, tarde en la noche. Dios lleva a cabo una buena parte de su trabajo a través de estos queridos santos que saben cómo orar.

– Dr. Neil

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