Alertas Contra los Que Destruyen


«Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.» (1 Juan 4:1)


En nuestras iglesias y familias, a menudo nos enfrentamos a retos internos. Uno de ellos es lidiar con personas cuyos comportamientos pueden traer división y daño a la obra de Dios.


La Biblia nos advierte acerca de los lobos disfrazados de ovejas, quienes aparentan piedad pero actúan con orgullo y deseos de control. En 2 Timoteo 3:1-5, Pablo describe a personas que serán «amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos…» Estas actitudes causan estragos en la comunidad cristiana. Es crucial reconocerlas para proteger nuestras almas y nuestras familias e iglesias.


En la Biblia encontramos ejemplos claros que nos sirven de advertencia. Caín, movido por la envidia, asesinó a su hermano Abel y mostró una total falta de empatía. Saúl, en su necesidad de control, persiguió a David, mostrando manipulación y orgullo desmedido. Herodes el Grande ordenó la matanza de los inocentes por temor a perder su trono, revelando una completa falta de empatía. Judas Iscariote traicionó a Jesús por ganancia material, actuando con frialdad y deslealtad. Nabucodonosor, llevado por su arrogancia, exigió adoración y cometió actos crueles, aunque finalmente reconoció a Dios.


Jesús nos llamó a ser «astutos como serpientes y sencillos como palomas» (Mateo 10:16). Esto significa estar alerta sin perder amor y gracia.

Pidamos sabiduría y discernimiento para identificar motivaciones y frutos, recordando que «por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7:16). La Biblia es nuestra guía para reconocer lo que es de Dios y lo que no, y solo a través de una relación cercana con Dios podemos recibir Su protección y dirección. Si identificamos actitudes dañinas, confrontemos a estas personas de manera directa y sin ambigüedades, siguiendo Mateo 18:15-17. Una iglesia, una familia unida en amor es más difícil de dividir, y por ello debemos promover relaciones genuinas y compromiso con la verdad de Cristo.


Podemos tener confianza en que Dios está al control. En Juan 10:27-28, Jesús asegura: «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás.»


Dios protege a Su iglesia, pero nos llama a ser vigilantes y sabios.


«Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar.» (1 Pedro 5:8)

Deja un comentario

Search

Latest Stories