
Gonzalo Jiménez En la tranquilidad de la noche donde nació Jesús, algo extraordinario sucedió. No fue un evento grandioso a los ojos del mundo, sino un milagro humilde: el Rey eterno vino a morar entre nosotros, no en un palacio, sino en un pesebre. Este acto nos recuerda que Dios no busca lo grandioso, sino…