Paciencia Táctica

Por Gonzalo Jiménez

«Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.» (Proverbios 16:32)

En la película «Capitán Phillips,» protagonizada por Tom Hanks, se muestra una extraordinaria demostración de “paciencia táctica” por parte de los militares encargados del rescate. Basada en hechos reales, la historia narra el secuestro del carguero estadounidense Maersk Alabama por piratas somalíes en 2009. Los militares, conscientes de la gravedad de la situación, optaron por una estrategia de paciencia extrema para garantizar el éxito de la operación.

Desde el momento en que se informó sobre el secuestro, los militares evaluaron meticulosamente cada aspecto de la situación. Analizaron las capacidades y las intenciones de los piratas, así como la seguridad de la tripulación y del capitán Phillips. Durante toda la crisis, los militares y negociadores mostraron una notable paciencia táctica al esperar el momento adecuado para intervenir. Intentaron agotar todas las vías de negociación antes de considerar el uso de la fuerza, manteniendo la calma y evitando decisiones precipitadas. Durante la operación de rescate, los SEALs de la Marina de los Estados Unidos mantuvieron una vigilancia constante, esperando pacientemente el momento perfecto para actuar. La operación final, en la que los SEALs debían disparar simultáneamente a los piratas para liberar a Phillips, requirió una coordinación precisa y una espera paciente hasta que todos los tiradores tuvieran un objetivo claro. Este enfoque meticuloso y sincronizado es un claro ejemplo de paciencia táctica en acción.

En nuestra vida profesional y personal, a menudo nos encontramos en situaciones en las que debemos tomar decisiones rápidas y ser decisivos. Si bien esta habilidad es valiosa, también es crucial reconocer la importancia de la paciencia táctica.

La paciencia táctica es un término militar y se define como darle a una situación el tiempo suficiente para desarrollarse y desplegarse antes de intentar determinar su significado, importancia y cómo reaccionar ante ella. Aunque puede parecer contradictorio en un mundo donde la rapidez y la acción inmediata a menudo son elogiadas, la paciencia táctica es fundamental para el liderazgo efectivo y la toma de decisiones informadas.

La Biblia nos ofrece numerosos ejemplos donde se puede observar la paciencia táctica en acción, combinando sabiduría, discernimiento y una profunda fe en Dios.

José mostró paciencia táctica durante su tiempo en Egipto. Después de ser vendido como esclavo por sus hermanos y encarcelado injustamente, José interpretó los sueños del faraón y esperó el momento adecuado para revelar su interpretación. Gracias a su paciencia y sabiduría, fue ascendido a una posición de poder en Egipto, lo que le permitió salvar a su familia y a muchas otras personas de la hambruna (Génesis 37-50).

David mostró paciencia táctica en su relación con el rey Saúl. A pesar de ser ungido como el futuro rey de Israel, David esperó pacientemente y no tomó acciones precipitadas para reclamar el trono. Incluso cuando tuvo oportunidades de matar a Saúl, David se contuvo, confiando en el tiempo de Dios y demostrando respeto por la autoridad de Saúl (1 Samuel 24 y 26).

Nehemías mostró paciencia táctica cuando estaba planeando reconstruir los muros de Jerusalén. Antes de actuar, Nehemías pasó tiempo en oración y planificación. Luego, abordó al rey Artajerjes con su petición en el momento adecuado, asegurándose de tener todas las provisiones y permisos necesarios para llevar a cabo la reconstrucción con éxito (Nehemías 1-2).

Ester mostró paciencia táctica al abordar la amenaza que Amán representaba para los judíos. En lugar de confrontar a Amán inmediatamente, Ester organizó banquetes para el rey Asuero y Amán, esperando el momento adecuado para revelar su identidad y la malvada trama de Amán. Su paciencia y estrategia resultaron en la salvación de su pueblo (Ester 4-7).

Estos ejemplos nos enseñan la importancia de la paciencia táctica en nuestra vida diaria. Nos invitan a confiar en Dios, a esperar Su tiempo y a actuar con sabiduría y discernimiento. Practicar la paciencia táctica no es simplemente una muestra de indecisión, sino una estrategia deliberada para garantizar que nuestras decisiones sean acertadas y bien fundamentadas. Al aprender a retrasar la toma de decisiones cuando sea necesario, demostramos madurez como líderes y construimos cimientos sólidos para el éxito a largo plazo. Confía en Dios, practica la paciencia táctica y verás cómo Su plan se despliega en tu vida de manera perfecta y oportuna.

«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.» (Eclesiastés 3:1)

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