
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Mateo 6:33
Los que creen la Biblia y aceptan la realidad del mundo espiritual me preguntan muy a menudo: « ¿cuándo es espiritual un problema, y cuándo es sicológico o neurológico?».
Nuestros problemas nunca dejan de ser sicológicos pues nuestra mente, voluntad y emociones, junto con las cosas que pasan, siempre contribuyen algo al problema y son necesarios para resolverlo.
Al mismo tiempo, nuestros problemas nunca dejan de ser espirituales. Dios siempre está presente. Además nunca es seguro sacarse la armadura de Dios pues la posibili dad de ser engañado, tentado y acusado por Satanás es una realidad continua.
Por su Parte, nuestra cultura da por sentado que cualquier problema relacionado con la mente debe ser exclusivamente sicológico o neurológico. ¿Por qué no espiritual? Debemos considerar el ámbito total de la realidad: cuerpo, alma y espíritu, pues de lo contrario nos polarizaremos en un ministerio sicoterapéutico que ignora la realidad espiritual, o en alguna clase de ministerio de liberación que ignora la complejidad de las cosas que pasan y la responsabilidad humana.
El diagnóstico y solución de nuestros problemas debe tomar en cuenta lo sicológico y lo espiritual. Mucha es la gente a la cual he asegurado que no se está enloqueciendo cuando se hallan bajo ataque espiritual sino que hay una batalla que se libra por la mente de ellos. Es notable el alivio que esto les produce.
Reconozco por completo que algunos problemas son causados por desequilibrios químicos o trastornos glandulares y que, en estos casos, es mejor consultar al médico.
Pero parece que la última posibilidad que se toma en cuenta a veces es lo espiritual, a la cual se suele considerar una vez agotadas todas las explicaciones naturales posibles. ¿Por qué no indagar el área espiritual primero, dado que se nos manda a buscar primero el reino de Dios?
Francamente, me gusta considerar cada problema esperando que sea de naturaleza espiritual, porque sé que se resolverá por la autoridad de la Palabra de Dios. Si la batalla es por la mente, podemos ganar esa guerra.
Dios Padre, mantenme sintonizado con la realidad del mundo espiritual y consciente de los problemas que se presentan cuando fracaso en buscar la solución espiritual de mis problemas diarios.
Dr. Neil





Deja un comentario