
“Entonces Jesús dijo: —Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.,” Mateo 19:14 DHH
Me preguntan muy a menudo si los niños pequeños pueden ser atacados por demonios. La respuesta es sí.
Tres alumnos del seminario me contaron extrañas pautas de comportamiento en sus respectivos hijos. A veces, cada uno de esos niños se portaba mal sin que parecieran servir sus intentos de disciplinarlos. Animé a los estudiantes a que preguntaran a sus hijos si se les ocurrían ideas que les hacían portarse mal. Los niños respondieron, todos, que sí. Cuando los padres trataron el engaño en lugar de la mala conducta, se acabaron esos problemas disciplinarios.
Un niño que fue sorprendido mintiendo y robando a sus padres, dijo: «Papito, tuve que hacerlo pues Satanás me dijo que te mataría si no lo hacía». El padre del niño me contó, después, que si no me hubiera oído hablar de la batalla de la mente, hubiera disciplinado severamente a su hijo por echarle la culpa al diablo por sus actos. En cambio, este hombre confrontó la mentira del enemigo y abrazó a su hijo por tratar de salvarle la vida. Las mentiras y los robos terminaron inmediatamente. «Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él» (Proverbios 23:7 RV60).
Desafortunadamente vemos la conducta y tratamos de cambiarla. Tenemos que averiguar qué está pasando por dentro. Nadie hacer algo sin pensar primero; lo que controle a la mente, controla a la conducta.
La mejor defensa de un niño contra ataques demoníacos es su fe sencilla que confía. Los niños creen rápidamente y suelen entender mucho más de lo que pensamos los padres.
Además, tus hijos tienen la protección extra de estar bajo tu autoridad. Es muy probable que tus hijos caminen en libertad también siempre y cuando resguardes tu propia libertad en Cristo con cuidado y en oración.
Amante Padre, ayúdame a establecer la fe sencilla, que confía y se basa en tu verdad eterna, en las mentes de mis hijos.
Dr. Neil Anderson




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