
En estos días, el mundo se encuentra inmerso en diversas celebraciones que marcan el final del año. En ciudades célebres de Colombia, se ha llevado a cabo la tradicional alborada decembrina, una festividad que da la bienvenida a la Navidad con luces y color. Sin embargo, esta celebración no está exenta de críticas, ya que su pasado se encuentra vinculado con sombras de ilegalidad y oscuros rituales.
Alborada: Luces en la Oscuridad
Varias ciudades importantes de Colombia, con su rica historia, se ven marcadas por el legado de la pólvora, una presencia que ha estado relacionada no solo con eventos festivos, sino también con los rituales de poder de los capos del narcotráfico. Las alboradas, aunque llenas de luces, llevan consigo un pasado que evoca tiempos de ilegalidad y celebraciones ligadas al tráfico de estupefacientes.
Las ciudades que adoptaron esta tradición se preparan para «las fiestas más populares», las ferias. Sin embargo, la celebración no está exenta de controversia, ya que muchos se sumergen en la alborada hasta altas horas de la madrugada, a pesar de las responsabilidades del día siguiente.
Adviento: Una Luz en la Espera
Mientras el mundo se sumerge en estas celebraciones, como cristianos, estamos llamados a dirigir nuestra mirada al Adviento. Este tiempo de preparación espiritual nos invita a reflexionar y orar en espera vigilante por el nacimiento de nuestro Salvador, Jesucristo.
El Adviento no es solo un tiempo de alegría anticipada, sino también de arrepentimiento, perdón y esperanza. En la Iglesia, colocamos la corona de Adviento con sus cuatro velas, simbolizando la llegada de la luz en medio de la oscuridad. Este tiempo nos recuerda no solo el primer advenimiento de Cristo en Belén, sino también nos prepara para su segunda venida, cuando nos encontraremos con El Señor.
Oración:
Amado Padre celestial, en medio de las festividades del mundo, reconocemos la necesidad de enfocarnos en la luz que trae el Adviento. Permítenos reflexionar en esperanza, arrepentimiento y alegría mientras nos preparamos para celebrar el nacimiento de nuestro Salvador. Que la luz de Cristo brille en nosotros y disipe cualquier oscuridad que pueda rodearnos. En el nombre de Jesús, oramos. Amén.
Gonzalo Jiménez




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