Un diablo muy real

Anduvisteis en otro tiempo… conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia (Efesios 2:2).

El diablo está vivo obrando como el dios de este mundo, y suele disfrazar sus operaciones haciéndolas parecer intrigantes, inofensivas y divertidas.

Es evidente que el diablo disfruta del éxito en la industria del entretenimiento; hay películas muy populares como «Los caza fantasmas», «Poltergeist», «Campo de Sueños», etc. que glorifican las experiencias con los espíritus.

Los programas de conversación en vivo que transmiten los canales de la televisión acostumbran invitar a espiritistas y médiums.

Los programas de la televisión para niños que se transmiten en las mañanas de los sábados son modelo de la filosofía de la Nueva Era.

Disfrazamos a nuestros hijos de brujas, duendes, espadachines o cuchilleros y otros monstruos en ocasión de festividades como el día de las brujas.

Mientras tanto, detrás de las bambalinas, está Satanás destruyendo sistemáticamente la matriz de nuestra sociedad porque nos ha convencido de que es un inofensivo hombrecito vestido de rojo que anda trayendo consigo un gran tenedor.

Un periódico norteamericano informaba en 1990 que las mujeres consultan más a los médiums y espiritistas que a los consejeros profesionales cuando van en pos de ayuda y guía personal. ¡No es asombroso que un público crédulo acepte estas expresiones de lo oculto tan obvias!

Cámbiele el nombre de médium por canalizador y del demonio por guía espiritual y, de pronto, se tornan aceptables -hasta deseables.

El atractivo del saber y el poder es engañoso, arrastra a millones al abismo y aleja de la revelación divina y del poder final que se otorga a los que creemos (Efesios 1:19).

La noción de Satanás no ha sido fabricada en el siglo veinte.

El cristianismo ortodoxo ha sostenido siempre la creencia en un diablo personal (no sólo una fuerza impersonal).

C. S. Lewis escribió: «No hay una fuerza neutra en el universo: cada centímetro cuadrado, cada fracción de segundo, es reclamada por Dios y vuelta a ser reclamada por Satanás» (Reflexiones Cristianas, William B. Eerdmans).

Padre Dios, no aceptaré ningún poder o conocimiento falsificado. Estoy determinado a conocer a Cristo crucificado, el poder y la sabiduría de Dios.

Dr. Neil Anderson

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