Los niños y el ocultismo

“Manténganse despiertos y firmes en la fe” 1 Corintios‬ ‭16:13‬ ‭DHH.

La dirección de una escuela cristiana de enseñanza media supo que casi todos sus alumnos habían participado en un popular juego de ciertos grupos de niños, llamado «la sanguinaria María».

La versión más frecuente de este juego exige que el niño vaya a un baño completamente oscuro, de seis vueltas sobre sí mismo, se ponga frente al espejo y llame a la sanguinaria María para que se aparezca. Estos niños dicen que, en muchos casos, vieron algo aterrador en el espejo.

No hay explicación física que valga para ver algo en una pieza totalmente oscura. Estos niños se abrieron involuntariamente al dios de este mundo.

La sanguinaria María es solamente una de las maneras más «inofensivas» en que nuestros hijos le dan un sostén en sus vidas a Satanás.

Otros medios corrientes por medio de los cuales se mete a los niños en el ocultismo son juegos como el tablero ouija, calabozos y dragones.

La música, las películas, las revistas, los programas de televisión y las drogas a que están expuestos nuestros hijos, dan la oportunidad de abrirle la puerta a Satanás para que los seduzca.

Una escuela pública de enseñanza media tuvo que mandar en el primer mes y medio de clases a 133 alumnos al sicólogo porque estaban metidos en el satanismo y el ocultismo.

Muchos niños ni siquiera se dan cuenta de la esclavitud espiritual a que se someten cuando participan en estas actividades pero, lo que es aún peor, muchos padres tampoco.

Los niños están explorando toda clase de experiencias ocultistas como la proyección astral, levantar mesas, adivinar la suerte, astrología, cristales o pirámides, escritura automática, cartas tarot, lectura de las manos, guías espirituales y pactos de sangre.

Además, el movimiento de la Nueva Era es la fuente de muchas de estas trampas, y hoy penetra por los diferentes sectores de toda nuestra sociedad y sistema educacional. La gran mayoría de los intentos del mundo para divertir y entretener a nuestros hijos los conducen a las tinieblas.

No importa cuántas puertas tenebrosas saluden a sus hijos, Cristo es la única puerta a la libertad.

Cristo es la verdad y la luz que disipa las mentiras de Satanás y las tinieblas del mundo.

Enséñese a usted mismo y a sus hijos a conocer la verdad optando por ella.

Señor, ayúdame a equipar a mis hijos para que reconozcan y disipen las tinieblas de las diversiones y entretenimientos mundanos que los rodean.

Neil Anderson

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