«Uno que busca a Dios, es aquel individuo cuyo anhelo por Dios nunca queda satisfecho. ¿Realmente quieres conocer a Dios? Realmente quieres conocerle más íntimamente cada día…Descubre lo que significa realmente ser un seguidor de Jesucristo, uno que anhela por más de su presencia»

Job era un buscador de Dios. Dijo: «¡Oh, si supiera dónde puedo encontrarlo!». David lo era; dijo: «Mi alma te sigue con ahínco». Pablo también lo era: «Para conocerlo….» Los caminos apasionados de los buscadores de Dios se pueden rastrear a través de las páginas de la historia, desde Moisés el tartamudo, David el cantante y Pablo el predicador itinerante, hasta personajes contemporáneos como A.W. Tozer, Leonard Ravenhill e innumerables otros que comparten un vínculo común: un hambre insaciable por conocer a su Señor. Se trata de personas que, por su incansable y apasionada búsqueda de Cristo, a menudo parecen tontas a los ojos de los demás. Sin embargo, habiendo probado su bondad y vislumbrado lo invisible, no podían estar satisfechos con nada menos.
Tommy Tenney




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